“El problema no son las drogas sino las personas”,
es una entrevista de GARA al miembro de la RED VASCA ROJA Oriol Martí publicada el 28 de octubre del año 2000.
Oriol MARTI | Médico y profesor universitario de medicina
social y salud pública
«El problema no son las drogas, sino las
personas»
Askagintza camina hacia su VI Asamblea, que se celebrará el 2 de diciembre en Etxarri Aranaz. Agentes preventivos comunitarios tratarán de dotarse de nuevos instrumentos y líneas de trabajo para hacer frente a un diagnóstico preocupante en lo que al fenómeno de las drogodependencias se refiere. De cara a ese encuentro, una treintena de militantes de este organismo se reunirá hoy con el médico catalán Oriol Martí, con objeto de ampliar su formación.
¿Cuál es su visión sobre las drogodependencias?
El discurso dominante es que las drogas son un problema. Yo digo que el problema no son las drogas, que han existido siempre. Si se convierte en un problema sanitario, social es porque a la gente le pasan cosas. Es decir, hay una distinción profunda entre lo que es el consumo normalizado, reiterativo, curativo... y el consumo compulsivo. Una cosa es la relación que mantenemos con alguien o algo y otra, la compulsión a la ingesta. Cuando existen determinadas condiciones sociales que se pueden sumar a las condiciones de malestar individual (los dolores del alma, la novia que nos deja, el vecino de arriba que nos toca la moral, me han echado del trabajo...) es cuando tenemos tendencia a consumir ''quitapenas''.
Su libro «Todo lo que quisiste saber sobre la dependencia a las drogas y nunca te atreviste a preguntar» ha tenido muy buena acogida aquí, en Euskal Herria.
Es un libro hecho para ser leído en una noche. Yo discuto con un joven de veinte años universitario y le explico el tema. Básicamente mi tesis es ésta: el discurso dominante es que las drogas son malas y que sólo habrá una sociedad libre cuando haya una sociedad sin drogas. Para mí el problema no son las drogas, sino las personas.
¿Sostiene, entonces, que detrás de un consumo compulsivo hay siempre un problema?
Siempre. Lo que hay que ver es cómo el contexto histórico y el contexto interno hacen que haya gente más frágil, que se quiebra más pronto. Estas personas son campo abonado para querer calmar sus sinsabores vitales con lo que fuere. Entonces, de lo que se trata es de desmontar el discurso dominante de que el problema son las drogas, pero tenemos también a los que están por legalizarlo todo, que dicen que cada cual es racional y que puede hacer con su cuerpo lo que le dé la gana. Estos presuponen un racionalismo y una capacidad del sujeto para controlarse a sí mismo que es dudoso que nadie tenga. Todo ser humano, por su misma condición humana, antropológica, sicológica, social y biológica, puede, en determinadas situaciones, convertirse en un adicto. Es por eso que siempre he mantenido una lucha tan dura tanto con los prohibicionistas absolutos como con los legalizacionistas que hablan presuponiendo una serie de cosas muy discutibles.
Pero, sí está por la legalización de las drogas.
Desde una perspectiva de salud pública y en función de las necesidades sociales habríamos de legalizarlo todo, de una vez. Con igual radicalidad añado que esto no reduciría los condicionantes sociales (paro, precariedad, contaminación ambiental, miseria urbana) ni los factores síquicos que condicionan que las personas sean dependientes a las drogas. Legalizar las drogas no reduciría el número de personas que consumen sicofármacos a manta, que toman alcohol a tope, ni las personas que se pican. El discurso ultraconservador de la prohibición y la represión absoluta va de la mano del discurso liberacionista vacío propagandístico, porque uno y otro no resuelven los problemas sanitarios y sociales que generan que personas particularmente frágiles puedan pasar de consumos normalizados y reiterativos a consumos compulsivos.
¿Cree que es posible que esta situación cambie en el futuro?
Estamos en una sociedad que es generadora de adicciones. Entonces, el problema no es estrictamente el de las drogodependencias. Nos encontramos en un momento de desarrollo espectacular de las patologías adictivas, que genéricamente pueden definirse como aquellos comportamientos humanos que rompen la barrera de la reiteración y del comportamiento normalizado para pasar al campo de la compulsión, a la repetición.
¿Haría falta, por tanto, otro tipo de medidas?
Es que las condiciones de salud tienen en última instancia determinaciones de carácter político. Lo que determina la salud de la gente a nivel síquico y físico es el marco político.
¿Cómo valora el trabajo de Askagintza en este campo?
Absolutamente imprescindible. El papel que están jugando estas personas como agentes de salud, como dinamizadores sociales, es fundamental.
En el encuentro que mantendrá hoy con miembros de este organismo, ¿en qué cuestiones incidirá?
Para mi lo fundamental es que se pueda comprender bien cómo los cambios sociales cambian los usos de las drogas y la relación que la gente tiene con ellas y, a partir de ahí, cómo se generan un conjunto de problemas que tiene dimensiones sociales y sanitarias, frente a los cuales nos debemos de colocar los trabajadores sociales, los trabajadores de la salud. También me importa reflexionar sobre palabras que se usan como meros boomerangs. Creo que, a veces, se pierde de vista qué es lo que quieren decir realmente palabras como «prevención», «acción social», «lucha contra». Se trata de que podamos ir relacionando la teoría más dura con la práctica más cotidiana. Se dice que los que hacemos teoría estamos lejos de la calle, lo cual es, en cierta medida, verdad, pero no hay que olvidar que la mejor receta par actuar bien es una buena teoría. *
Izaskun LABEAGA